Nunca volveremos a estar juntos
Katherine siempre había jurado que se casaría por amor, hasta que su hermana cambió su destino. Tras una enfermedad que estuvo a punto de quitarle la vida, aceptó casarse por contrato con Oliver Chevalier, un hombre al que no conocía, pero que todos describían como uno de los empresarios más afamados y respetados.
No había amor por ninguno de los dos, solo una obligación. Ella necesitaba dinero; él, mantener una esposa por una herencia. Un anillo, un contrato, un acepto… y, tras esto, un encierro. Tres años de matrimonio en los que Oliver apenas conoció a su esposa, y Katherine decidió seguir su vida como si nada hubiera pasado. Cansada de vivir atrapada en un compromiso que nunca quiso, pidió el divorcio, esperando una simple firma, algo que ocurrió en el chasquido de un dedo.
Un año después, por invitación de una amiga, salió a una fiesta donde conoció a un hombre que la hizo sentir más viva como nunca. Un beso, una promesa, una conexión imposible de ignorar…
Hasta que descubrió la verdad: ese extraño que la había hecho estremecerse en una noche era su exesposo, el hombre con quien había decidido que nunca volvería a estar. Ella pensaba mantenerlo lejos, algo que habría sido sencillo… si no fuera porque aquella noche de pasión había dejado una consecuencia imposible de ignorar: estaba embarazada.