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Me casé con otro por orden de mi esposo

Me casé con otro por orden de mi esposo

Cuando se anunció el compromiso real, la princesa Evelyne se arrojó a los brazos de mi esposo delante de todos los invitados. —No iré a Norval —sollozó, casi sin poder mantenerse en pie—. Quiero quedarme contigo. Adrián de Varenne la apartó de un empujón, haciéndola retroceder varios pasos. Luego habló con una indiferencia absoluta, como si aquel matrimonio no tuviera nada que ver con él. —Alteza, tiene el deber de cumplir con ese compromiso y aceptar su destino. Las lágrimas le empaparon el vestido, pero ni siquiera eso logró conmoverlo. A mi alrededor, las damas me felicitaban en voz baja. Decían que debía de saber manejar muy bien a mi esposo para que el duque regente me fuera tan fiel, incluso después de diez años ligado a la princesa. Sonreí sin responder. Dejé que Adrián me llevara de regreso a su residencia. Una vez allí, se sentó frente a mí y permaneció en silencio. Yo ya sabía lo que iba a decir. —¿Qué necesitas que haga? —pregunté con calma. Me miró y vaciló apenas un instante antes de responder: —Ese matrimonio es el destino de la princesa, pero no quiero que tenga que resignarse a eso. Hizo una breve pausa. —Te pareces mucho a ella. Quiero que ocupes su lugar y te cases con el hijo menor del rey de Norval. Tu padre y tu hermano regresarán a la frontera norte. Dentro de siete años, conquistarán el reino. No dudé. —De acuerdo.
Cuento corto · Romance
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Amar a quien me rechaza

Amar a quien me rechaza

Lo peor que hice en mi vida fue enamorarme de mi hermanastro Alfa, Gustavo Íguez. Tenía doce años cuando mi madre se volvió a casar, y él fue el único en la manada que me trató con amabilidad. Me enamoré en el acto. A los dieciséis, una banda de lobos errantes me atacó, y fue Gustavo quien, solo, se enfrentó a todos para protegerme. A los dieciocho, cuando se envenenó con acónito y estuvo al borde de la muerte, mi loba me susurró que él era mi compañero destinado. No lo dudé: doné mi médula ósea para salvarle la vida. Esa misma noche, al verlo dormir pálido y débil, no pude resistir la tentación y le besé la comisura de los labios. En ese instante abrió los ojos, se sonrojó y me dijo: —Sofía Tónez, somos hermanos, no deberías cruzar esa línea. Desde entonces empezó a evitarme, como si todo lo ocurrido hubiera sido un error imperdonable. Hasta que un día a su prometida, Livia Rosales, le diagnosticaron una extraña enfermedad en la sangre, y la única compatible para una transfusión era yo. Fue la primera vez que me pidió algo casi en un susurro: —Si haces esto por ella, aceptaré lo que quieras pedirme. Pero yo ya estaba débil por la donación de médula, y donar sangre ponía en serio riesgo mi salud. Lo rechacé. Al final, Livia murió. Él no derramó una sola lágrima... se comportó como si nada hubiera pasado. En el funeral de Livia, él tiró al suelo el retrato que yo le había pintado y, con una dureza helada, me soltó: —¡Te enamoraste de tu propio hermano! ¡Qué vergüenza! A partir de ahí me convertí en el hazmerreír de la manada. La humillación me ahogó... la desesperación me llevó al límite y, en un estado de confusión, caí al lago y me hundí. Cuando abrí los ojos, volví al momento en que me pidió que le donara sangre. Esta vez acepté sin pensarlo: lo hice para saldar la última deuda que tenía con la familia Íguez. Al final, Gustavo y yo ya estábamos separados, y entre nosotros no quedaba ninguna deuda pendiente.
Cuento corto · Hombres Lobo
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Me casé el mismo día que mi novio... aunque mi esposo no era él

Me casé el mismo día que mi novio... aunque mi esposo no era él

Me casé el mismo día que mi novio...aunque mi esposo no era él. El video de mi novio, Ricardo Vargas, pidiéndole matrimonio a su secretaria se volvió viral, desatando comentarios y suspiros sobre lo romántico que era. Su prometida, Verónica Méndez, compartió en Instagram: ¨¡Por fin eres mío! Valió la pena la espera. Ricardo, estoy lista para pasar el resto de mi vida contigo.¨ Los comentarios explotaron: ¨¡Adoro esta pareja! ¡La secretaria y el jefe! ¡Es mi pareja favorita!¨. Yo, Elena Rodríguez, su novia de siete años, cerré la página en silencio. Fui a buscar a Ricardo para pedirle una explicación. Pero entonces lo escuché hablar con un amigo. —No me queda de otra —decía—. Si no me caso con ella, su familia la va a obligar a casarse con cualquiera, con alguien que ni quiere. —¿Y Eli qué? —preguntó el amigo—. Ella es tu novia, ¿no? ¿No te preocupa que se enoje? —¿Y qué si se enoja? —respondió Ricardo—. Eli lleva siete años conmigo. No puede vivir sin mí. Al final, resultó que él y yo nos casamos el mismo día. Cuando nuestros carros se cruzaron camino a la boda, Ricardo vio que yo era la novia en el otro vehículo. En ese instante, su mundo se vino abajo.
Cuento corto · Romance
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Amor profundo que llega tarde

Amor profundo que llega tarde

Cuando hubo una avalancha en la estación de esquí, mi prima, Luciana, me empujó con fuerza por la pendiente de la montaña. Mi novio, Diego Martínez, abrazó a Luciana y se marchó con ella, dejándome sepultada bajo la nieve, sola y en el fondo del valle durante siete días. Cuando finalmente me encontraron, él estaba furioso: —Deberías agradecer que Luci no se lastimó los brazos, ¡de lo contrario, solo muriendo en esta montaña nevada podrías expiar tu culpa! Ah, la boda se posterga por ahora y cuando hayas reflexionado sobre tu error, entonces la celebraaremos. Él esperaba que yo armara un escándalo, pero yo solo asentí: —Está bien. Lo que él no sabe es que en la montaña hice un trato con la Diosa de la luna y, en seis días, entregaré lo más valioso que tengo: mi amor por Diego y mis recuerdos con él. A partir de entonces, olvidaré todo lo relacionado con él y comenzaré de nuevo en otro lugar. Ya no importa si nos casamos o no. Aquella Sofía que lo amaba, ya murió en la montaña nevada.
Cuento corto · Romance
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La mujer que no volvió

La mujer que no volvió

Después de un aborto espontáneo, salí sola de la sala del hospital, buscando a Andrew Merino, a quien vi fuera de la oficina del médico. Sin embargo, justo cuando alcé la mano para llamar a la puerta, escuché su conversación. —Quítenle el útero a mi esposa. No necesito que me dé ningún hijo —dijo Andrew, mientras acercaba al médico a la mujer que estaba a su lado y le pasaba la mano por el vientre—. El hijo que lleva en el vientre debe salvarse a toda costa. Es mi único heredero. Esa mujer me era más que familiar. Shaina Villena, la secretaria de Andrew desde hacía tres años. —¡Usen los mejores medicamentos! —insistía Andrew, con seriedad y cierto nerviosismo—. ¡No permitiré que ocurra ningún accidente! Bajé la mano con lentitud, sintiendo cómo todo mi cuerpo se desmoronaba, como si hubiera caído en una cama de clavos. Jamás imaginé que el hombre con quien había compartido la almohada durante tantos años, me trataría de esa forma tan cruel, justo en el momento en que acabábamos de perder a nuestro hijo. Nunca pensé que mi confianza en él se convertiría en la cuchilla que terminaría por destrozarme el corazón. Dicen que la forma más pura de amar es saber dejar ir… sobre todo, si eso significa cumplir con los deseos de esa persona que amas.
Cuento corto · Romance
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La Secretaria de Mi Esposo Me Toma por la Amante

La Secretaria de Mi Esposo Me Toma por la Amante

En el tercer año de matrimonio, finalmente estaba embarazada. Con la caja de comida en mano, me fui a la oficina de mi esposo para darle la buena noticia. Sin embargo, su secretaria me confundió con una amante. Ella me arrojó la comida sobre la cabeza, me desvistió y me golpeó hasta que sufrí un aborto. —Una sirviente, ¿osas seducir al señor Guzmán y ¿osas estar embarazada de él? Hoy te enseñaré el destino que merece un hijo de una amante. Luego, con satisfacción, le preguntó a mi esposo: —Señor Guzmán, he eliminado a una sirviente que quería seducirte, ¿cómo me vas a recompensar?
Cuento corto · Romance
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A porta que CEO nunca abriu

A porta que CEO nunca abriu

Marco Moretti vive de controle. CEO bilionário, poderoso, reservado, ele domina números, empresas e pessoas. Menos o passado que mantém trancado atrás de uma porta que ninguém jamais abriu. Luna Ferreira só queria um trabalho. Arquiteta talentosa, espirituosa, dona de uma beleza que não pede permissão, ela aceita um projeto temporário sem imaginar que o cliente é um homem que exala perigo, silêncio e desejo contido, nem que aquela casa guarda muito mais do que problemas estruturais. Desde o primeiro encontro, a atração entre eles é imediata, física, perturbadora. Daquelas que se sente no corpo antes de chegar à razão. Enquanto Luna circula pela casa e se aproxima do quarto proibido, Marco luta para manter distância do que mais o ameaça: a forma como ela o faz querer tocar, ceder, sentir e coisas que ele jurou nunca mais permitir. Entre regras rígidas, provocações sutis, olhares que duram mais do que deveriam e um desejo que cresce a cada centímetro invadido, eles caminham perigosamente para um limite que não admite retorno. Porque algumas portas guardam segredos. Outras, culpas. E algumas escondem desejos que, uma vez despertos, não aceitam permanecer fechados.
Romance
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A Herdeira Esquecida Que Recuperou Tudo

A Herdeira Esquecida Que Recuperou Tudo

Drogas desapareceram durante uma das negociações da nossa família — e todo mundo sabia que a culpa era da minha irmã adotiva, Emily. Agora, nossos rivais exigiam que alguém fosse enviado até eles, mantido refém até que a dívida fosse paga. Meu noivo, minha família — todos concordaram que deveria ser eu. — A Emily já se machucou na missão. Você é mais forte. Você consegue aguentar enquanto a gente resolve as coisas. Eu sabia que esse momento ia chegar. E então assinei meu nome. Em cinco dias, eu seria enviada. E decidi que não importava o que acontecesse — se eu vivesse ou morresse — eu estava farta da minha família e do meu noivo. Naqueles últimos dias, dei tudo o que eu tinha. O cassino? Para minha meia-irmã, que sempre o cobiçou com inveja. Minha conta corrente? Para meu pai, que nunca perdia a chance de me lembrar o quão inútil eu era. O anel de noivado? De volta para o homem que sempre foi completamente falso. Eles não perceberam nada de estranho. Apenas sorriram, satisfeitos com o quanto eu tinha ficado atenciosa de repente. Quando percebessem que eu tinha ido embora de vez — e que a frágil Emily deles seria a ruína deles — será que ainda sorririam daquele jeito? Será que ainda pareceriam tão satisfeitos?
Cuento corto · Máfia
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De un día a otro.

De un día a otro.

Hanna
Casarte de un día a otro con un desconocido ¿puede ser la mejor opción de tu vida? Todos los derechos de esta obra son reservados y únicamente me pertenecen a mi.
Romance
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De su chica a la princesa de la mafia

De su chica a la princesa de la mafia

En el Upper East Side de Nueva York vivían dos herederos: uno, un fanático de la velocidad que se adueñaba de las pistas de carreras; el otro, un genio de las finanzas que movía capitales a su antojo. Venían de familias igual de poderosas y, aunque sus personalidades eran opuestas, crecieron juntos y cada uno veía en el otro a su único amigo incondicional. Se habían peleado por mujeres, habían discutido a gritos por apuestas en las carreras... y aun así, a los quince años coincidieron por primera y única vez en algo: llevar colgado un pin de cobre sencillo, con una "M" grabada de forma apenas visible en la parte trasera. Era una pieza que Mía había hecho casi sin pensar, en una clase de manualidades, sin que nadie en el salón supiera quién era en realidad. Ellos, en cambio, llevaron ese pin durante diez años. Ni en un podio de Fórmula 1, ni cerrando una inversión millonaria en la Bolsa... jamás se lo quitaron. Hasta que apareció Elena. La hija consentida de un nuevo magnate, que les cosió a mano un parche de tela con hilo dorado. Simple, como esos que en un tianguis o feria venden tres por un dólar. Pero, sin decir una palabra, ambos se quitaron el pin de cobre y se pusieron el parche nuevo. Mía no comentó nada. Solo guardó en silencio una vieja fotografía de ellos que había recortado de un periódico. Esa noche, llamó a su padre en Sicilia. Su voz sonó tranquila, firme: —Papá... acepto la alianza matrimonial.
Cuento corto · Mafia
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