Narrado por Karina
El teléfono vibró sobre la mesita, haciendo un ruido sordo que me arrancó de los pensamientos. Lo tomé casi sin mirar, esperando que fuera un mensaje, pero no: era una llamada.
De Teo.
Mi cuerpo se tensó. No nos hablábamos desde aquella noche. Desde que decidí alejarme porque ya no podía soportar la verdad: que su padre fue el culpable de la muerte de los míos. Que él lo supo… y aún así, por días, me abrazó como si ese secreto no le estuviera pudriendo el alma.
Respondí.
—Kar