La ciudad extranjera despertaba lentamente bajo un cielo azul claro, salpicado de nubes blancas que se deslizaban entre los edificios históricos. Las calles adoquinadas tenían un encanto que combinaba tradición y modernidad; cafés al aire libre, escaparates con vitrinas de antigüedades y tiendas de lujo que conservaban la elegancia de siglos pasados. Isabella, Sebastián y Sienna caminaban por una de las avenidas principales, acompañados por Adam y Sofía, mientras Elías corría a lo lejos, explor