La madrugada en los Alpes franceses se había vuelto un susurro helado. El viento silbaba entre las rocas y los pinos cubiertos de escarcha, pero el equipo no sentía el frío. Todo se había reducido a un único objetivo: encontrar el núcleo central del Proyecto HÉLIX y exterminarlo de raíz.
Isabella caminaba al frente, con los ojos encendidos de determinación. Cada paso sobre la nieve era un recordatorio de que ya no estaban luchando solo por sobrevivir, sino por asegurarse de que nadie más volvi