Capitulo 129

La mansión Gallardo estaba silenciosa al caer la tarde, como si todo el edificio contuviera el aliento esperando su regreso. La tormenta había cesado hacía días, pero el aire todavía olía a tierra mojada y a renacimiento.

Isabella y Sebastián cruzaron el umbral de la casa acompañados por Vanessa, Rayan, Fabio, Karina y Rubén. Todos llevaban algo de cansancio en el rostro, pero también una serenidad nueva, como si la oscuridad de Delta Rojo hubiera purificado parte de sus almas.

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