PUNTO DE VISTA DE ELENA
La oficina está en silencio. Las luces de la ciudad parpadean a través de los ventanales que van del suelo al techo. Firmo el último documento y dejo el bolígrafo.
Mi asistente entra y deja un archivo en mi escritorio. —Acabo de terminar de trabajar en esto —dice.
—Vete a casa —le digo—. Ya es tarde.
Asiente y coge su bolso. —Buenas noches, Sra. Kingston.
—Buenas noches.
La puerta se cierra. Me recuesto en la silla y me froto los ojos. Luego cojo el móvil. Reviso mis men