La luz de la mañana se filtra por las cortinas. Finas líneas doradas caen sobre la habitación del hotel. Parpadeé. Me pesa la cabeza, tengo la boca seca.
Entonces la siento a mi lado. Nadia. Su cabello se extiende sobre la almohada, su respiración es suave y pausada.
Me incorporo con cuidado, no quiero despertarla, mis pies tocan el suelo frío mientras busco mi teléfono en la mesa.
La pantalla se ilumina. Llamadas perdidas. Cinco, todas de Elena.
Suspiro. Dejo el teléfono sobre la mesa, me leva