PUNTO DE VISTA DE ALEXANDER
He estado muy ocupado desde que regresé de Los Ángeles.
Fui directo al trabajo. No porque quisiera, sino porque tenía que hacerlo. Tenía reuniones, clientes y problemas pendientes.
No me tomé ni un solo día libre.
Tenía pensado contactar a Elena. Me dije que la llamaría, que le enviaría un mensaje, que le explicaría por qué había estado en silencio.
Pero cada vez que cogía el teléfono, surgía algo: una llamada de un socio, un correo urgente, una crisis que requer