Camino por el estrecho pasillo del avión. Siento las piernas pesadas. Mi mente sigue anclada en el aeropuerto, fija en aquella mujer junto a la columna.
¿Era ella? ¿Mi madre?
Encuentro mi asiento y me siento. Me abrocho el cinturón. Me tiemblan las manos.
El avión empieza a moverse. La ciudad que se ve por la ventana empieza a hacerse cada vez más pequeña. Pero no puedo dejar de pensar en su rostro. El pelo gris. El vestido sencillo. La forma en que estaba allí de pie, con las manos juntas.
¿Me