Me despierto a la mañana siguiente sintiéndome mejor. El sol entra por las cortinas. Siento que mi pecho se ha aligerado. Estiro los brazos por encima de la cabeza y respiro hondo.
Hoy será un buen día, me digo. Concéntrate en el trabajo.
Me visto y conduzco hasta la oficina. La ciudad está bulliciosa. La gente pasa corriendo con tazas de café y maletines. Aparco y entro en el edificio.
Mi asistente me recibe en la puerta. «Buenos días, Sra. Kingston».
«Buenos días».
Entro en mi despacho. Las p