PUNTO DE VISTA DE ELENA
Estaba sentada en mi oficina, revisando archivos y firmando los documentos que requerían mi firma. La luz de la mañana entraba por la ventana y la ciudad bullía abajo. Mi pluma se movía con firmeza sobre página tras página.
Entonces entró Maya. Dejó un archivo sobre mi escritorio y se cruzó de brazos.
—Es hora —dijo.
Levanté la vista. —¿Hora de qué?
Tomé el archivo y lo abrí. Mis ojos recorrieron la primera página. Luego la segunda. Una sonrisa se dibujó en mi rostro.
—P