Mientras se acercaba al lugar del encuentro, Isabella empezó a sentir que las piernas le flaqueaban.
En su cabeza, se amontonaban todo tipo de pensamientos: ¿y si Sun al final no podía ir?, ¿y si todo era un engaño?, ¿y si, cuando por fin la viera, no sabía ni cómo comportarse? Por primera vez en su vida, Isabella, la que nunca le tenía miedo a nada ni a nadie, sintió ansiedad social.
Maldita sea... Iba manejando su McLaren tuneado, una réplica exacta del auto que Sun había usado años atrás. Lo