—Tampoco eres tan impresionante como pensaba —dijo Mateo.
Valentina entendió perfectamente qué significaba eso. Sintió que un escalofrío le cruzaba el cuerpo. Le pisotearon el orgullo y se quedó quieta, sin decir nada.
Al final, ¿quién puede lastimarte más que el que te conoce de verdad?
La rabia la hizo perder el control.
¡¿Cómo se atrevía Mateo a decirle eso?!
—Valentina, no te enojes, ¿sí? Solo llamé para pedirte perdón. Al final, tú eres mejor que yo. Como tu hermano, no me puedo comparar c