—¡Director, prometo que voy a darlo todo! ¡No te voy a decepcionar! —dijo Carter, todavía con lágrimas brillando en sus ojos.
El director había visto a muchos muchachos emocionarse así cuando conseguían su primer papel. Algunos lloraban aún más, pero todos tenían algo en común: esa energía honesta y ese entusiasmo de los que todavía creen con todo el corazón en lo que hacen. “Y ese carácter —pensó— sirve mucho para actuar”.
Ahora todo dependía de si Carter sabía aprovechar la oportunidad. No sol