Easton ubicó de inmediato a Alejandro y a Sofía.
Hasta Camilo, que no solía inclinarse ante nadie, les tenía respeto.
Easton conoció a Camilo en una gala exclusiva de Rolls-Royce. Era de esos eventos donde una copa cuesta más que el sueldo de alguien promedio, y la marca lo invitó como una especie de embajador. En ese entonces trabajaba como asesor de ventas de lujo.
Ahí vio cómo Camilo, sin parpadear, compró un auto de varios millones. Así se conocieron.
La familia de Camilo era dueña de un ban