Carter salió del set con una felicidad que no podía contener.
Una y otra vez, daba unos pasos y volteaba a ver el estudio, como si no quisiera irse.
Sofía lo miró desde el auto, sorprendida. Unas horas antes, abandonado en medio del campo, parecía un cachorro perdido. Ahora, ese mismo perrito estaba feliz y tranquilo, porque por fin encontró hogar y comida. La diferencia era enorme.
—¿Lo habrá conseguido? —preguntó.
Alejandro le lanzó una mirada indiferente.
—Parece que sí.
—Tiene talento y bue