Diego estaba de muy mal humor, tan mal que ni siquiera quería hablar.
Chiara vio la situación y con mucho cuidado se acercó para desinfectarle la herida.
Él no se opuso y esperó en silencio mientras ella terminaba de curarlo.
Chiara preguntó con cuidado:
—Señor Villareal, ya es tarde, ¿quiere que el chofer lo lleve a su casa?
Diego miró la hora. Era muy tarde y quedarse ahí no tenía sentido; el alcohol que antes disfrutaba ahora le sabía amargo.
Se levantó, muy serio.
Chiara llamó al chofer, que