Él sospechaba que acababa de perderse de algo.
Que Alejandro estuviera ahí no sorprendía a Sofía, y todo por Camilo, que amaba un buen espectáculo. Después de que Gabriel hiciera su escándalo y se fuera, era imposible que él se quedara quieto: hasta había logrado arrastrar al jefe hasta ahí.
Sofía decidió mantenerse alejada de Camilo por un tiempo.
Pero él se le acercó con sorpresa fingida.
—¿Cuándo llegaste? ¡Si yo ni siquiera te invité!
Eso sí la desconcertó.
Miró a Alejandro.
¿No lo había tr