Mientras que Ángel hizo que aquel beso fuese maravilloso para ella. Melany le dijo que Fabricio no la tocaba, que odiaba hacerlo. Y Ángel le enseñó lo que siente al ser besada con deseo y pasión.
Luego de un rato, Ángel se detuvo, le acarició la mejilla y le dijo. —¡Ahora sabes por qué no quiero alejarte!
—¡Señor, puede irme ya, necesito pensar!
Ángel asintió y se hizo a un lado, la dejó ir porque sabe que ese beso influyó sobre ella.
—¡Nos vemos mañana! Agregó antes de salir. Ese día estab