"¿Descubrió mi embarazo?", pensó mientras miraba por la ventana.
—Vamos, Diana sube a mi auto. Me encargaré de que la cabeza del proyecto se vea elegante.
—¿Yo… la nueva encargada? —Tartamudeaba ante la sorpresa.
Él asintió en silencio y Diana hizo una reverencia mientras le agradeció el ascenso.
La decisión inesperada de Robert la había sorprendido. No objetó y subió al Lamborghini del jefe.
Después de todo, su trabajo como directora del proyecto requería que se viera lo mejor posible, pero nunca imaginó que tendría que cambiar tanto y de esa manera tan abrupta.
Mientras Robert conducía, pudo sentir su mirada fija en ella. Era un profesional riguroso, un CEO que no toleraba excusas.
Su famoso rigor era lo que había llevado a la compañía a la cima, pero esta vez parecía que también tenía un interés exagerado al ayudarla.
El aroma de un perfume caro llenaba el espacio del auto, y aunque se sentía incómoda por todas las recomendaciones sutiles que él le daba sobre su imagen.
Había una