Cubro su cuerpo con el mío, besándola con pasión y mucho amor, ella pasea sus manos por mi cabello, por mi espalda.
No hay un rincón de su boca que no haya reconocido, por lo que comienzo a reconocer su cuerpo. Parto por su cuello, mientras mis manos bajan hasta su cintura, ella lleva sus manos a la orilla de mi polera y la tira hacia arriba, me separo de ella para quitármela, momento que ella aprovecha para desabotonar su blusa.
—Pía… ¿estás segura de esto?
—No veo para qué esperar más tiempo,