Capítulo 34: Perdida otra vez.
Al abrir mis ojos, estoy entre los brazos de Esteban, una mujer nos hace sombra con un quitasol y un paramédico me revisa los signos vitales.
—Le recomiendo joven que la lleve al auto de regreso. La grúa ya está aquí para quitar el vehículo del joven.
Ángello…
—¡Ángello! —digo tratando de ponerme de pie, pero una punzada en el vientre me detiene.
—Señorita, debe calmarse, está en la fecha de que nazca su bebé.
—No, son gemelos, les faltan unas semanas más.
—Se adelantarán si no se calma. Vaya c