Al llegar al avión, mi padre se mantiene en completo silencio, evita mirarme en todo momento, hasta que el piloto nos anuncia que ya podemos movernos.
—Ve a darte una ducha, en el closet encontrarás algo de ropa, pero ni creas que será algo casual.
Asiento en silencio, porque su tono es el de aquel presidente de una poderosa empresa y no el de mi padre. Como sea, él sabe algo que me puede significar volver con mi familia con la frente en alto, pero mejor aún, ir a pelear por mi mujer.
—Pía… —ci