Capítulo 21: Tienes que recuperar a tu mujer.
Mi padre me lleva a un parque cerca del gimnasio, nos sentamos bajo unos árboles y con un suspiro me pregunta.
—¿En serio esa mujer que casi te destruye es Pía?
—Sí —le digo con la voz quebrada.
—Nuestra Pía, la hija de mi sobrino, tu primo… ¿esa Pía?
—¡Sí! —le grito poniéndome de pie y dejando que las lágrimas se me escapen—. Ella, mi Pía, la misma a la que acompañé todos estos años. A la que no dejé ni a sol ni a sombra, de la que me enamoré como un enfermo retorcido.
—Hijo, quiero que me cue