Capítulo 14: Un enorme sufrimiento.
Mis días sin él han sido un martirio, se han vuelto una eternidad dentro de un infierno que no puedo detener, cada vez que cierro mis ojos veo su rostro bañado en lágrimas, su corazón roto por ese tonto beso que dejé sucediera.
Al día siguiente de que todo pasara, lo llamé, lo busqué, dejé todo de lado para saber dónde estaba. Hasta que me atreví a ir a casa de mis tíos, sólo para enterarme de que se fue.
No se despidió.
No dejó nada para mí.
No me quedé con ningún recuerdo más que sus besos, s