Ya estábamos en casa de nuestro amigo, Eunice decidiendo que Gerard y yo deberíamos dormir en el mismo dormitorio, imaginando que sería cuestión de mi marido y mi amigo, para ver si Gerard y yo terminamos de reconciliarnos, aunque fue un suplicio para que me vaya a la cama. mi esposo ya que se notaba en la cama lo que había entre los dos y después de tantos meses sin siquiera tocarnos, que había una tensión erótica densa y asfixiante entre mi esposo y yo que ocupaba el espacio entre nuestros cu