La noche casi pasó volando, comimos, hablamos y conocimos a más gente, al menos a mí, que rara vez había ido a un evento con Gerard. Cuando estábamos con otras personas, levanté la vista buscando a mi esposo, ambos cruzamos la mirada, le lancé un beso viendo como me sonreía con su hermosa sonrisa, poco después mi esposo se acercó donde yo estaba rodeando mi cintura. con sus brazos y me besaba en mi hombro desnudo o en mi mejilla. Aunque de vez en cuando notaba como esa mujer, Ava, tocaba el br