Por Emma.
Miré a Grace y supe…
Ella estaba allí para reclamarme, para exigirme, para humillarme.
Cerré los ojos y suspiré.
Por supuesto, iba a negar todo y dejarla en evidencia.
Esta mujer no sabe con quién se metió, aunque entiendo que jamás hay que subestimar a un contrincante.
Eso me pasó con Pupy…
Me creía inmune a su seducción, aunque nunca dejé de admitir que era un hombre sumamente atractivo y que su temperamento era explosivo, explosivo en el momento adecuado.
y caí, caí en sus brazos, me enredé con sus besos y sí, pude ser la dueña de alguna de sus noches.
Pero es muy poco para mí, no quiero solamente unas horas de pasión desenfrenada, y él no brinda más que eso, ni siquiera se lo brinda a la imponente mujer que tengo delante mío y eso… es demasiado.
No me creo menos que Grace y ese es el punto , ella, acostumbrada de humillar a las demás mujeres, por su belleza inusual, llamativa y única, no va a tener en cuenta que al menos en mi caso, su belleza no me hace sentir inferior