Por Emma.
Miré a Grace y supe…
Ella estaba allí para reclamarme, para exigirme, para humillarme.
Cerré los ojos y suspiré.
Por supuesto, iba a negar todo y dejarla en evidencia.
Esta mujer no sabe con quién se metió, aunque entiendo que jamás hay que subestimar a un contrincante.
Eso me pasó con Pupy…
Me creía inmune a su seducción, aunque nunca dejé de admitir que era un hombre sumamente atractivo y que su temperamento era explosivo, explosivo en el momento adecuado.
y caí, caí en sus brazos,