Vio en su teléfono marcar las nueve, entonces el agujero en su estómago se abrió un poco más, tanto que debió sacar el aire por su boca para no sentir que esa imaginaria abertura se llevaba todo de su interior.
Guardó el celular y movió la cabeza de un lado a otro, lentamente, sintiendo cómo se jalaban los músculos del cuello, entonces respiró profundo de nuevo y se obligó a pensar que a primera hora no debía ser obligatoriamente la primera hora de trabajo, probablemente era solo una expresión