Mundo de ficçãoIniciar sessão¿TUYAS?... ¡NUESTRAS! Estrella Bianco, madre soltera de un par de niñas que adoraba con todo su corazón, aunque nunca las gestó, jamás imaginó que aparecería alguien a intentar llevarse lo que decidió sería solo suyo para siempre; por su parte, Benjamín Anguiano, que buscó a ese par de niñas hasta debajo de las piedras por años enteros, por supuesto que no se dejaría ganar la custodia de ese par. Sin embargo, en la vida no todo es blanco y negro, hay un sin fin de colores intermedios y muchas opciones qué contemplar, ¿será que ellos encontrarán algo mejor qué hacer que pelear? ------------ LA FALSA SE CONVIRTIÓ EN LA VERDADERA Ella no era ella, simplemente se veían iguales, tan iguales que se convirtió en la mejor solución a los problemas de esa pequeña familia y, al final, después de mucho, LA FALSA SE CONVIRTIÓ EN LA VERDADERA. ------------- ELIGIENDO SER FAMILIA Desde el momento en que la noticia de que su vientre jamás podría engendrar rompió su corazón, Ethel Alarcón decidió que el matrimonio tampoco sería para ella; después de todo, la finalidad del matrimonio era justo formar una familia, algo que ella no podía dar. Sin embargo, ser familia era algo que podría lograr aun sin lazos sanguíneos, y cuando lo supo decidió que, ya que la vida no le daría una, ella misma elegiría a quien se convertiría en su familia y a quien amaría por el resto de su vida.
Ler mais—Se enojó y se fue sin decir nada —informó Rebecca a su mejor amiga, con quien hablaba de lo último sucedido en su vida—, y sin dejarme explicarle nada, también.—Supongo que se enojó muchísimo, entonces —dijo Blanca y la otra asintió—, pero ¿en serio no quieres casarte con él? Yo asumí que era lo que seguía entre ustedes luego de lo bien que se estaban llevando como novios.—No quiero casarme con nadie, nunca —repitió Rebecca algo que le hubiera dicho a Alessandro antes—, amiga, no creo que el matrimonio sea avanzar, creo que no hay necesidad de tener un papel con dos firmas como prueba de que nos amamos y de que queremos estar para siempre juntos... además, sería ridículo casarnos luego de divorciarnos, ¿no?—Dijiste que se divorció de tu hermana —recordó Blanca y Rebecca suspiró.—Legalmente no es así —dijo la castaña—, yo era Rebecca legalmente cuando nos divorciamos... Pero, no es el punto. En realidad, a mí no me importa lo que la gente diga, pero no quiero tener que pasar por e
—Ustedes están locos —soltó Alice luego de ver a su hermano despidiéndose de Rebecca el domingo por la tarde—, ¿por qué divorciarse si continúan tratándose como una pareja de tortolitos?Alessandro sonrió, definitivamente entendía que su hermana no entendiera, así que decidió contar la segunda parte de aquella historia que les comenzó a contar cuando tuvieron que refugiarse en casa de su abuelo cuando la hermana mayor de su esposa apareció a reclamar como suyo algo que no le pertenecía.—Bueno —dijo el hombre, terminando de abrochar su cinturón de seguridad—, Rebecca y yo no éramos esposos dentro de las paredes de nuestra casa, éramos casi desconocidos compartiendo techo, y antes de eso fue peor, porque cuando mi esposa “murió” —dijo haciendo comillas con los dedos de la mano que no sostenía el volante—, deseé por mucho tiempo que hubiera muerto esta Rebecca en lugar de la otra.—Pero si la otra era un monstruo —señaló Alice lo que más le hizo ruido del comentario de su hermano—, esta
—Voy a ir al psicólogo —informó Rebecca a Alessandro una decisión que, en realidad, no le había costado tomar, porque ella desde siempre ella pensó que, en estos tiempos, en los que al fin la humanidad volteaba a ver las emociones y les daba cierta importancia, revisar periódicamente nuestra mente y corazón era indispensable.Sin embargo, a pesar de creerlo, aun había cosas que le hacían decidir que no lo necesitaba, que la invitaban a pensar que aún podía con todo, y por eso les daba prioridad a otras cosas; en los últimos años fue porque ser madre era en extremo demandante, y antes de eso porque su prioridad era trabajar para comer y trabajar para atender al idiota que la maltrataba.Pero ya era tiempo, necesitaba trabajar en sí misma, pues, tal como dijo Blanca en esa conversación medio rara en que mezclaban seriedad con bromas, ella ya ni siquiera era ella, ahora era quien sabe quién.Rebecca lo pensó, Blanca incluso dijo que ni siquiera sabía si debía tratarla de alguna manera di
—Eres idiota con mayúsculas y en negritas —declaró Blanca luego de encontrarse de nuevo con su amiga y de escuchar la última de sus aventuras—, y creo que además tiene un fondo fluorescente.Rebecca no se atrevió a negarlo, porque justamente había utilizado la palabra idiota para llamarse a sí misma cuando descubrió lo que había hecho.» ¿Y entonces? —preguntó la mejor amiga de Rebecca y la cuestionada solo suspiró.Ella no tenía la respuesta a esa pregunta, de otro modo no le habría comentado su última desventura a esa joven que sabía bien cómo hacerla sentir peor cuando ya se sentía lo suficientemente mal.—No sé —declaró la joven madre luego de mover ligeramente la cabeza en negativas un par de veces, eso mientras miraba del suelo al cielo, perdiendo su vista en la ventana—. No es como que algo más vaya a ocurrir; es decir, nosotros estamos divorciados ahora. ¿No se supone que un divorcio es el final?—Bueno —habló Manuel, que entraba sin anunciarse por una puerta que raramente est
Último capítulo