CAPÍTULO 88. ¡Eres una mujer tan mala!
La parte mala de las mujeres, o mejor dicho, la parte mala de Sammy, que Darío conocía exactamente bien, era que no la había convertido en una copia fiel de su maldad, sino en una maestra que era todavía diez veces peor que él.
Así que por más que sus ojos se enfocaron en aquel camino hacia el baño, cuando la vio aparecer por el otro lado del salón, supo que no había hecho algo precisamente bueno.
—Bueno, señora Hall, ¿qué le parece si hablamos por fin de negocios? —preguntó Sammy con una calma