CAPÍTULO 84. Soy casado
Darío estaba seguro de que lo que iba a encontrar en aquella oficina era la versión femenina de Mufasa, pero en lugar de eso cuando empujó la puerta al día siguiente lo que se encontró fue un montón de hombres sin camisa, cada uno más musculoso que el otro, instalando un acuario enorme contra una de las paredes de la oficina.
—¿¡Pero qué dem...!? —gruñó Darío viendo a Sammy muy sentada en su escritorio, mirando todo el proceso.
Sammy pestañeó despacio y sonrió de oreja a oreja como si estuviera