CAPÍTULO 83. ¡Eso fue increíble!
Juntos eran un maldito volcán en erupción y los dos sabían que era algo que no podía evitarse. Dos besos, uno de los dos lo bastante enojado y en pocos segundos la erección de Darío ya estaba presionando contra las bragas de Sammy. La besó con desesperación, mientras su respiración se aceleraba y sentía cómo a poco los dos se tensaban. Se hacían falta, eso era evidente, pero no quería que aquello sucediera en silencio, y en medio de la oficina no podían hacer un escándalo.
—¿Sabes lo único que