CAPÍTULO 59. Listo para lo que viene
—¿Vas a quedarte? ¿Quieres que te mande a preparar una habitación? —preguntó Darío y Ángel negó.
Ya pasaban de las doce de la noche, y solo quedaban ellos dos conversando en la habitación del abuelo, el resto de la aguerrida tropa de aquella casa se había ido a dormir.
—No, no te preocupes, me voy a quedar aquí con el abuelo. De todas formas tus sofás son mejores que las camas de la casa —se burló Ángel—. ¿Viste la cara que se le quedó a mamá cuando vio dónde vives?
—¿Y viste la de papá? Parecí