CAPÍTULO 41. Imaginación
Sammy sonrió con dulzura y Darío achicó los ojos.
—¿Qué demonios estás haciendo aquí, Sammy? —gruñó él echándose hacia adelante, porque ya no tenía ningún sentido que siguiera fingiendo.
—¿Yo? Solo estoy celebrando que conseguí el primer contrato para mi empresa —respondió ella encogiéndose de hombros—. La pregunta real aquí es: ¿Qué demonios estás haciendo tú? A esta hora ya te veía buceando en las Maldivas, escalando el monte Everest… o jodid0 jodid0 ¡fuera de California!
—Yo te dije que vini