El almuerzo resultó ser el más incómodo que Margaret pudo recordar. Las sirvientas no dejaban de lanzarle miradas burlonas, como si disfrutaran de su incomodidad.
Alexander coqueteaba descaradamente con Miriam, incluso le daba de comer en la boca, lo cual resultaba repugnante presenciar. Miriam, por su parte, intentó sacar información a Margaret sobre su relación de esos seis meses con Richard, como si quisiera saber todos los detalles y como si de verdad aquello le incumbiera. Sabía que se tom