Capítulo 31-Eres libre.
Olivia se acomodó incómoda en la cama ante un Rogelio que no dejaba de observarla en silencio. Tenía una mirada pesada, cargada de un dolor que ella intentaba descifrar, pero no podía; le resultaba inquietante verlo así, tan vulnerable.
—Realmente creí que te había perdido —declaró él afligido, acercándose a ella.
Tomó asiento en el borde del colchón y Olivia se pegó más a la cabecera, buscando distancia.
—No sabes el miedo que sentí cuando corrí a buscarte. Estaba aterrorizado pensando que alg