Capitulo LXII — El milagro y la caída.
Logan Christian
El mundo no se acabó con un estallido, se acabó con un charco.
Cuando vi aquel líquido cristalino extendiéndose por la madera que yo mismo había encerado con tanto esmero para mis hijos, mi cerebro simplemente decidió desconectarse de la realidad. Mis funciones motoras pasaron a ser controladas por un instinto primitivo y absolutamente torpe. Vi a Blake allí, tan tranquila, tan etérea, y en mi mente solo sonaba una alarma de incendios a todo volumen.
Salí disparado de la habitac