CAPITULO LXI — Aguas tormentosas y Caballeros nerviosos.
Blake Stewart
La habitación de los gemelos era, sin duda, mi lugar favorito en toda la hacienda. Logan y yo la habíamos diseñado para ser un refugio de paz: paredes en un suave tono gris bruma, cunas de madera tallada a mano y una alfombra tan mullida que daban ganas de dormir en el suelo. Pero mi toque personal eran las estanterías. No quería que mis hijos crecieran solo con juguetes; quería que estuvieran rodeados de historias desde el primer día.
Eran pasadas las ocho de la noche. La casa es