Logan Christian
El tiempo en una sala de espera de hospital no se mide en minutos, sino en latidos de pánico. Estaba sentado en una de esas sillas de plástico rígido, con la cabeza entre las manos y el uniforme azul todavía manchado. No podía dejar de mirar mis palmas; la sangre de Blake se había secado, pero sentía que me quemaba la piel.
A mi alrededor, el caos era absoluto. Jagger caminaba de un extremo a otro del pasillo como un animal enjaulado, mientras Julian permanecía sentado con la es