Logan Christian
No importaba cuántas veces me hubiera enfrentado a la muerte en los callejones de Nashville o cuántas juntas directivas hubiera doblegado en Chicago; nada me había preparado para el temblor en mis manos mientras estacionaba frente a la clínica de maternidad.
Miré a Blake. Estaba radiante, con un vestido de lino que apenas disimulaba la redondez de su vientre. Ella estaba tranquila, pero yo sentía que el corazón se me iba a salir de las costillas.
—Logan, respira —dijo ella, apre