Jagger Stewart
La mañana en Nashville nació teñida de un azul pálido y frío, de esos que prometen cambios drásticos. No había dormido mucho; el sabor de los besos de Arielle todavía se sentía como un rastro de pólvora en mi piel, pero el peso del manuscrito que Blake custodiaba en la planta baja era una carga que no podía ignorar.
Caminé desde el loft hacia la mansión principal con paso firme. Sabía que Logan estaría en su estudio, probablemente revisando informes de seguridad o simplemente rum