Blake Stewart
La felicidad en la hacienda Christian siempre había tenido un sonido particular: el rasgueo de la guitarra de Logan, el bullicio de las abuelas en la cocina y el murmullo constante de cinco vidas creciendo al unísono. Pero esa noche, el silencio se volvió denso, pesado, cargado de una premonición que me erizó la piel antes de que el primer llanto lo rompiera.
No era un llanto normal. Era un sonido sibilante, un esfuerzo desgarrador por atrapar el aire.
—Logan... —susurré, incorpor