Blake Stewart
El sol de Nashville se filtraba a través de los inmensos ventanales de vidrio templado de la nueva sede de Empire Publishings, creando un patrón de luces y sombras sobre el suelo de microcemento pulido. Había pasado un mes desde que el torbellino de secretos familiares amenazó con derribarnos, y hoy, el aire no olía a miedo, sino a tinta fresca, papel de alta calidad y el aroma embriagador de los lirios blancos que decoraban el vestíbulo.
Me llevé la mano al vientre, acariciando l