Frederico Grey Volkov
Hay muy pocas cosas en este mundo que todavía puedan sorprenderme.
A mis cincuenta y tres años, hacía tiempo que me había cansado de la predecibilidad humana. Sin embargo, en el momento en que entré en la sala de la suite y la vi a *ella*, una sorpresa genuina me golpeó como una hoja entre las costillas.
La mujer de anoche.
La belleza rota y surcada de lágrimas que me había suplicado que follase hasta sacarle el dolor. La que había cabalgado mi polla como si intentara olvi