¡Lo hemos atropellado!
Antonella
Mis nervios estaban a flor de piel, mi vestido era precioso y desentonaba con mi humilde casa, pero no era un lujo, era una necesidad. Quería estar presente en aquel homenaje y había hecho todo el esfuerzo para hacer realidad mi deseo y el deseo de mi abuelo.
—Te ves hermosa —la voz de Carina me hizo ver en su dirección, estaba parada en el umbral de la puerta.
Tenía una sonrisa cómplice en sus labios e inevitablemente le correspondí.
—No lo habría logrado sin t