Capítulo cincuenta y uno.
Epílogo
Un sueño hecho realidad
Antonella
Miré mi reflejo en el espejo de mi habitación, acaricié la fina y exquisita tela de mi vestido de novia y no pude evitar sonreír.
Habían pasado cinco años desde que conocí a Dante Ferrara y cuatro desde que vivíamos juntos. Sin embargo, eso pareció no ser suficiente para mi príncipe e insistió en unirnos en matrimonio civil y religioso.
Volví mi atención al espejo y fue imposible no recordar el día que todo comenzó, fue así, con el sueño de la boda perf