Permanezco en silencio varios segundos, esperando, a que ría y salga con la idiotez de que solo está bromeando, pero no lo hace, se mantiene ahí en su lugar, observándome con cierto toque de impotencia y ansiedad, me recorre un desagradable cosquilleo por la espalda, es como si estuviera reviviendo el pasado, verlo ahí plantado fingiendo ser una blanca paloma, aprieto la mandíbula y dejo de verlo.
— ¿Acaso te caíste y te golpeaste la cabeza?. — ya hace bastantes años que no tenemos esta “conver