Permanezco en silencio varios segundos, esperando, a que ría y salga con la idiotez de que solo está bromeando, pero no lo hace, se mantiene ahí en su lugar, observándome con cierto toque de impotencia y ansiedad, me recorre un desagradable cosquilleo por la espalda, es como si estuviera reviviendo el pasado, verlo ahí plantado fingiendo ser una blanca paloma, aprieto la mandíbula y dejo de verlo.
— ¿Acaso te caíste y te golpeaste la cabeza?. — ya hace bastantes años que no tenemos esta “conversación” que sé bien que al obtener mi respuesta negativa terminará en insultos y gritos de su parte.
— No, yo no… estoy hablando en serio. – pongo los ojos en blanco, ya siento que comienza a nacer un dolor de mis sienes.
— En verdad… no tengo ganas de pelear contigo Aaron, salir con eso a estas alturas de la situación es absurdo ¿No te basta con tener a Mónica?
— Yo y ella ya no estamos juntos.
Levanto ambas cejas, debí de suponerlo, claro… le conté a esa chica que no soy yo la que retiene al