Jonathan.
Llego a casa sintiendo todo tan ajeno, como si se tratara de la casa de un completo extraño y sobre todo hay una sensación de vacío, ya que Alejandra no está aquí, la imagen de ella y el idiota de Aaron entrando juntos a casa llega de nuevo a mi cabeza, resoplo molesto y me voy directo a mi habitación para tomar ropa y darme una ducha, tengo un pendiente que atender esta noche.
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Voy en el auto siguiendo el GPS, música a la que ni siquiera le pongo atención llena el ambiente, la noche es cálida y hay bastante movimiento a pesar de la hora; llego al punto de mi destino y apago el auto, me mantengo en alerta mirando todo alrededor, un hombre entra en el callejón que está al otro lado de la calle y desaparece en la oscuridad; miró a los lados, buscando que no llamara la atención de nadie, al ver que nadie le prestó atención al extraño, bajo del auto y me escabullo por el mismo callejón
— Buenas noches, soldadito. - ignoro al sujeto con aroma a licor fuerte y cigarrillo